Sobre Nosotros

Sobre Nosotros

El Taller Guaguarey fue concebido por Alicia Rodriquez cuando amistades y miembros de la comunidad expresaron su preocupación sobre la posible clausura de sus talleres gratis de barro para adultos, auspiciados por el gobierno municipal de Cayey, Puerto Rico. En 2018, después de conversaciones con el alcalde del pueblo, Alicia se comprometió a buscar fuentes alternativas para financiar las clases. Ese compromiso fue la semilla del Taller Guaguarey.

La palabra Guaguarey significa barro en la lengua de los indígenas Taínos de Puerto Rico y el Caribe.

Los talleres de barro ofrecen un espacio comunitario para que individuos establezcan vínculos con si mismos, con la Tierra, y con sus tradiciones culturales, mientras generan ganancias como alfareros y ceramistas.

La colaboración con el pueblo de Cayey asegura que las clases de barro seguirán sirviendo a nuestra gente. El alcalde Rolando Ortiz, ha prometido el acceso continuo a nuestro salón de clases, equipo, agua, electricidad, y el registro estudiantil.

Fondos donados para realizar las metas del Taller Guaguarey cubrirán el costo del barro, herramientas y otros equipos, más un estipendio para la maestra. Esto nos permitirá el desarrollo como un centro regional autónomo de artes de barro.

Ayúdenos con una donación ahora.

Contacte el Taller Guaguarey

Correo electrónico: Tallerguaguarey@gmail.com

PO Box 372076
Cayey, Puerto Rico 00737-2076

Cayey es un pueblo de la montaña en el centro de Puerto Rico. Con una población de 16,000 mil personas, un 54.2% viven en la pobreza, comparado a un 44% de todas las demás personas en Puerto Rico.  Familias y comunidades de nuestro archipiélago enfrentan una gran incertidumbre ahora que nuestra deuda nos ha llevado a la privatización de nuestros recursos públicos, al cierre de más de 400 escuelas, a un rápido aumento en el costo de la vida, además de las decisiones administrativas tomadas sin consideración a las necesidades del pueblo. Esto ha resultado en un éxodo masivo de nuestra población. 

Esta realidad colonial destruye la auto-estima, la auto-determinación y bienestar de nuestra gente y amenaza la identidad cultural de Puerto Rico, la independencia económica y la integridad de nuestra gente y comunidades.